lunes, 4 de marzo de 2013


Cuadro Comparativo que permite visualizar las divergencias así como las convergencias acerca del signo.
DIVERGENCIAS
CONVERGENCIAS
Entre la Semiótica que se origina en Peirce y la Semiología que se origina en Saussure, hay una gran e importante diferencia, que es la siguiente: la Semiología que se origina de Saussure estudia en general los signos basándose en el modelo de la lingüística y de su estructura, de hecho Peirce da muy pocos ejemplos de signos lingüísticos, cuando tiene quedar un ejemplo más bien se basa en un código Morse o en una cartografía, por lo tanto podemos decir, que la semiótica de Pierce es una teoría de los signos independientes de la lingüística  como ciencia y del fenómeno comunicativo, en esto ambas teorías son totalmente divergentes.

Saussure fue el primero que habló de la Semiología, como una ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social, ella nos enseñará en el signo y cuáles son las leyes que lo gobiernan. El Americano Peirce (considerado el creador de la semiótica), concibe igualmente una teoría general de los signos que llama semiótica, ambos “nombres” se basan en el griego “Semenion” (signo), se emplean hoy como sinónimos.
Ogden y Richard en su Obra “Significado del Significado”, divulgaron el Triangulo Semiótico en su Teoría Casual del Significado, sostienen que entre los diferentes elementos de la relación del significado hay un nexo casual, distinguen tres elementos: símbolo, objeto y pensamiento. Los autores rechazan la sugerencia hecha por Saussure de que la situación signo se caracteriza solo por una relación entre símbolo y la idea ya que a diferencia de estos Saussure afirma que lo que el signo lingüístico une no es un nombre, sino un concepto y una imagen acústica, sostiene que los signos-conceptos no son ideas dadas de antemano sino valores que emanan del sistema.
Ullmann, nos presenta una teoría en la que afirma que el significado es una relación recíproca y reversible entre nombre y sentido. En esto coincide con la teoría dada por Ogden y Richard.
Antal, converge con la esencia de Fries, Wittgenstein y del neopositivismo y afirma que el significado es la regla que rige el uso de los signos y su modo de aplicación. Antal, formula en términos internos de la lengua, independientemente del referente: todo estaría dentro del signo.
Heger y Baldinger, difieren y replantearon el triangulo de Ogden y Richard sobre bases Saussurianas, transformándolo en un trapecio que relaciona 6 entidades: sustancia de la expresión, monema, significado, semema, concepto, realidad.
Prieto, Inspirado por Saussure y por la lógica de las clases, converge y define el significado como la clase formada por los mensajes admitidos por una señal.
Morris, comenzó a elaborar una teoría de los signos, desconociendo en un primer momento el modelo de Peirce. Por cuanto los fundamentos intelectuales de Morris son totalmente distintos de los de Peirce. Peirce decía que él iba a hacer una ciencia de los signos absoluta, rigurosa, cuasi matemática, y fundamentalmente no psicologista, de hecho todos los signos definidos por Peirce son fenómenos mentales.
Las opinions de los Lógicos, como Russell y Wittgenstein, en su famoso trabajo “On Propositions: What they are and How they Mean” (1919). Russell dijo: Los lógicos han hecho muy poco para explicar la naturaleza  de la relación llamada  “significado” ya que el problema lo es esencialmente para la psicología. Wittgenstein por su parte expresó: es interesante comparar la multiplicidad de los instrumentos del lenguaje y de los modos como se usan, la multiplicidad de las clases de palabras y de sentencias, ambas declaraciones tienen en común la consideración de los problemas de lenguaje como una protesta al psicologismo.
Autores como Zvegintsev, sostienen que la noción científica es más rica que el significado corriente, ya que contiene todos los rasgos esenciales de sus designados. Pero la existencia de nociones científicas elimina, a sus ojos, la posibilidad de tratar nociones y significados como categorías equivalentes, estos análogos, añaden que las palabras viven mucho tiempo y que sus significados no cambian.
Es fácilmente comprensible, que las ideas científicas difieren de los contenidos que aparecen en los significados ordinarios de palabras por el enlace, la profundidad y la precisión de que refleja la realidad. P. S. Popov critica ese punto en su obra.
La semiótica como la planteó Umberto Eco, es claramente más heterogénea concordando claramente con Morris, englobando su semiótica en el sentido conductista con algunas importantes modificaciones, pero en general aceptándola en su conjunto. Engloba, entre otras cosas la teoría de la información, como uno de los componentes de una de las posibilidades de análisis semiótico de la cultura o de la sociedad; postula también la generalidad de la semiótica, en el sentido de que esta semiótica englobaría cómodamente a las ciencias sociales, históricas y a todo lo que conlleve o pueda interpretarse en términos de comunicación o de intercambio de signos.

Los filósofos marxistas ven en la interpretación nominalista de las nociones, por ejemplo Schlick, que simplemente las niega, el peligro del idealismo subjetivo.
El Problema del carácter arbitrario del signo en la tesis de Saussure, de que no hay enlace natural entre el signo lingüístico y la realidad a la cual se refiere, está en conformidad con el punto de vista filosófico de Platón. Ese punto de vista fue sustentado también, por Marx, cuando escribió en “El Capital”, que el nombre de una cosa es algo distinto del valor. Así también lo entiende el psicólogo S. L. Rubinshtein cuando afirma que “el signo es fijado arbitrariamente, la palabra tiene su propia historia independientemente de nosotros”.
La teoría marxista y de Schlick sobre la relación entre noción y expresión verbal difieren rotundamente una de la otra ya que Schlick afirmó que la noción es una ficción. Y Marx, que todo proceso espiritual y, en consecuencia, todo proceso de pensamiento, es individual.

En la aplicación de la teoría asociacionista a los signos verbales, Russell dio su posición y expresó que el significado son como las imágenes, las representaciones, los pensamientos asociados con los sonidos de las palabras. Posición análoga a esta fue la teoría propuesta por Wittgenstein, Ajdukiewicz y por lingüistas polacos como Szober, quienes lo critican y dicen que los signos verbales son sonidos con las cuales se asocian ciertos pensamientos que existen independientemente, se debe al descuido completo de la naturaleza de los procesos del lenguaje y de los procesos del pensamiento.
La formulación de opiniones  de P. S. Popov, Huserl, Zvegintsev y Platón, convergen cuando se habla de “significado y de noción” reconociéndolas como categorías diferentes de la actividad humana, pero que siempre están vinculadas a la vida psíquica humana, son relaciones cognitivas.
Kovtun difiere de Zvegintsev y criticó su teoría comparativa de significado y noción. Argumentando de quienes quieren separar las ideas de los significados se basan principalmente en la pretensión de que en cada uno de esos fenómenos nos hallamos ante algún contenido cognitivo.
Ajdukiewicz consideró su aceptación del intencionalismo una confusión debido a una interpretación errónea de la posición de Husserl quien expresó que el acto de significar consiste en el hecho de que aparece en la conciencia un contenido sensorial, por la que se puede pensar visualmente acerca de aquella frase, a eso se debe que la palabra “intención” tenga en Ajdukiewicz un sentido distinto ya que mantiene presente cierta disposición a usar el lenguaje de tal o cual manera y no de otro modo.
Russell tuvo valor suficiente para permitirse planotizar en sus concepciones matemáticas y lógicas en “entidades” como números, clases, relaciones, donde la influencia y el acuerdo con Platón está muy generalizada en la lógica contemporánea y en el estudio de los fundamentos de las matemáticas.


La distinción entre significado principal y habitual por una parte, y significado marginal y circunstancial por otra, tiene notoria ambigüedad de opiniones. Merece citarse aquí la posición adoptada por Kurilovich, manifiesta su escepticismo acerca de la categoría de significado universal y da particular importancia a la captación del significado principal. Dice: el significado universal es una abstracción; el futuro dirá si es, y hasta qué punto, útil y aplicable a problemas lingüísticos y concretos.
J. Kotarbinska y Ajdukiewicz, convergen en sus opiniones, al adoptar la división en signos del lenguaje y signos verbales, en la raíz de la cual reside precisamente la distinción entre signo y elementos fónicos que dan entidades significativas solo en combinaciones definidas.




J. Kotarbinska en su trabajo sobre la teoría del signo y Zvegintsev en su obra sobre la naturaleza de signo del lenguaje, difieren en sus opiniones ya que J. Kotarbinska se refiere, evidentemente, al aspecto psíquico del problema, al mecanismo psocológico de los “Vínculos” entre signo y significado y Zvegintsev explica muy fácilmente que el signo y el significado son autónomos y no están constreñidos por las reglas del sistema en cuestión.
A la inversa del filósofo y del lógico, el lingüista no se interesa por lo que el significado es, pero quiere saber lo que le ocurre al significado. Adam Schaff concuerda con Quine, en que es posible estudiar las regularidades de algo aun sin saber lo que ese algo es.
En 1953 Rossi-Landi (1921-1985), se dio a conocer publicando un ensayo en el que recuperaba la figura de Charles Morris, a quien él consideraba el re-fundador de la semiótica. Esta fue la primera monografía sobre la semiótica y la teoría general de los signos que apareciera en Italia, y posiblemente también la primera en toda Europa. El trabajo de Rossi-Landi no suscitó en aquel entonces ninguna impresión;  los europeos consideraban a Morris un filósofo demasiado consustanciado con el positivismo y el conductismo.










No hay comentarios:

Publicar un comentario